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No te rindas, el último intento
Cuenta una antigua leyenda que alguna vez en la historia, al principio del mundo existió un joven príncipe. Él, a su corta edad era dueño de la isla más grande de toda la tierra, ésta era caracterizada por sus diversas riquezas en flora y fauna, era dueña de las rosas más hermosas del planeta, contaba con diversas variedades de flores, con colores que eran muy difíciles de describir, poseía un lago puro, inmenso, era cristalino de aguas dulces, tan dulces como la caña de azucar; su arena era fina y muy blanca, tenía la cualidad de realizar con ella magia, incluso se dice que con ella se preparaban pócimas para curar enfermedades y conceder miles de deseos, sin duda era el paraíso en la tierra.
Esta Isla era encantada, ningún pirata o corsario, podría acercase a robar sus riquezas porque era expulsado por una especie de encanto mágico que repelaba su ataque.
El Joven Príncipe vivo feliz durante 1 año, el amaba a su isla, y su isla lo amaba a él; Sin embargo, tiempo después, fue a explorar otros territorios, para ganar experiencia y entregarle a su Isla lo mejor; pero cuando regresó, grande fue la sorpresa y decepción... al encontrar que su hermoso paraíso se había convertido en una quebrada llena de erosiones y rocas, todo en el era nublado y de un aspecto tenebroso, las rosas eran de color oscuro, más oscuro que los viles pecados del ser humano, las flores se marchitaron… ya todo había cambiado.
El príncipe no supo qué hacer se desesperó, lloró, suplicó e incluso quiso sacrificar su vida para que todo vuelva a la normalidad, pero ya no podía hacer nada, todo estaba perdido; cuando de pronto a lo lejos divisó una pequeña luz, una pequeña luz brillando en la oscuridad... el joven príncipe pensó que podría ser un diamante que pudo haber quedado, pero no, era algo diminuto y muy extraño… UN PEQUEÑO GRANO DE ARENA había quedado... y dijo... Eso es! la pócima, la magia.... Podré realizar una pócima para poder revivir de la isla lo que un día fueron sus inicios, aun no es tarde, aun puedo.
El príncipe intentaría con tan solo un grano de arena volver hacer de la quebrada.. todo lo que su paraíso fue en el inicio... LO LOGRARA?.
Moraleja: Muchas veces dejamos nuestra relación de lado dando prioridad a ciertas actividades que a la larga no suman del todo a nuestra vida, pensando que tal vez no pasará nada o nada cambiará; dándonos cuenta después con el tiempo, que ya todo está perdido. Si sientes algo por una persona no esperes al último momento para decírselo, para demostrárselo pues, cuando lo intentes, puede que sea demasiado tarde.
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